El vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní calificó de “inaceptable” la decisión del gobierno de Milei; cuestionó que se catalogue como organización criminal a una unidad de las fuerzas armadas de ese país.
La decisión del gobierno de Javier Milei de declarar como terrorista a la Fuerza Quds abrió un frente de tensión directa con Teherán. La reacción iraní fue inmediata. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Ismail Baghaei, calificó la medida como “inaceptable” y advirtió que la Argentina “sin duda recibirá una respuesta adecuada” por parte del régimen.
Durante una rueda de prensa en Teherán, el funcionario sostuvo que la determinación adoptada por la Casa Rosada es “inaceptable desde el punto de vista del derecho internacional y peligrosa desde el punto de vista político”. En ese sentido, cuestionó que se catalogue como terrorista a “una parte de las fuerzas armadas oficiales de un país”, en una crítica directa a la inclusión de la Fuerza Quds en los registros argentinos.
La reacción iraní se produjo luego de que el Gobierno nacional oficializara, este sábado, la incorporación de este grupo iraní al Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a Actos de Terrorismo y su Financiamiento (RePET). Según informó la Oficina del Presidente, la decisión fue impulsada por Milei y adoptada en coordinación con distintos ministerios y la Secretaría de Inteligencia de Estado.
La Fuerza Quds es una unidad de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, encargada de las operaciones externas del régimen. Su misión incluye el entrenamiento, financiamiento y apoyo a grupos armados aliados de Teherán en distintos países, además de tareas de inteligencia y operaciones encubiertas fuera del territorio iraní. Estados Unidos y otros países occidentales la acusan de estar involucrada en atentados, acciones terroristas y procesos de desestabilización regional, y la consideran una pieza central de la proyección militar y política de Irán en Medio Oriente y otras regiones.
“Ataques terroristas”
En su comunicado oficial, la Oficina del Presidente definió a la organización como “una división de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica iraní, especializada en el entrenamiento para la realización de ataques terroristas en otros países”. El texto precisó que la decisión implica que sus miembros y aliados queden sujetos a sanciones financieras y restricciones operativas, con el objetivo de limitar su capacidad de acción y proteger el sistema financiero local.
El Gobierno fundamentó la medida en la responsabilidad que le atribuye a esta formación militar por los atentados perpetrados en la Argentina durante la década de 1990. El comunicado recordó que el país “fue víctima de sus operaciones” a través de los ataques contra la Embajada de Israel en Buenos Aires, en 1992, y contra la AMIA, en 1994. También señaló que Ahmad Vahidi, comandante de la Fuerza Quds entre 1989 y 1998, está implicado en el atentado contra la AMIA y pesa sobre él una alerta roja de Interpol, pese a lo cual fue ascendido dentro del régimen iraní.
















