Una desavenencia producto, tal vez, de la resaca de una noche de fiesta, por un lado, y por el otro, el deseo de documentar el estado en que habría salido de una fiesta un joven abogado que estuvo de parranda la noche del sábado y se retiraba pasadas las 9 de la mañana, chocando un cantero del Golf Club, salío de los carriles «legales» cuando Anibal Lafourcade, hijo del ex diputado provincial de la UCR -hoy fallecido- «Piliche» Lafourcade y hoy Juez en los tribunales locales, se acercó para sacarle una foto, por lo cual, el conductor se bajó de su auto y le habría propinado una trompada.
Cuando los funcionarios de la Comisaría 5ta., con competencia en el Golf Club Concordia, se hicieron presentes en el lugar convocados de urgencia, fueron informados de un entrevero entre hombres del «derecho» que al parecer manejaban «torcido», ya que un juez local que tiene la responsabilidad de Superintendencia del STJ sobre la Justicia provincial local, dedicaría sus días de descanso por la feria judicial, jugando al Golf, denunció un hombre que se retiraba de la institución a bordo de un vehículo y al salir del lugar donde estaba estacionado «por poco me choca».
El relato siguió diciendo que el mismo joven, hace «una locura» -según expresó- al chocar contra un cantero, lo que según publican algunas fuentes y no fue verificado por EL SOL, «reventó una de las ruedas del vehículo», tras lo cual se retiró «haciendo chirriar las ruedas y levantando un pedregal» – en el acceso de la calle interna del Golf no hay asfalto- el joven salía y aquí el deseo de «justicia» que los magistrados deben dejar para las causas que llegan a su conocimiento, lo puso al Dr. Anibal Lafourcade, en la disyuntiva de dejar las cosas como estaban, tomar sus palos de Golf e ir a jugar el partido que había pactado, o ir más allá.
Evidentemente, por como siguió el iter criminis -según la jerga del derecho penal- Anibal, más conocido todavía como «el hijo del Piliche», cortó camino para la salida del Golf y cuando el conductor del auto trató de salir a la Avenida Monseñor Rosch, apunta con el celular al joven para obtener una fotografía que le permitiría luego generar una denuncia en contra del joven conductor que seguramente, por esas horas, ni sabía que era un colega suyo, aunque matriculado en el en el CAER y no funcionario judicial.
Ante la situación y tal vez, obnubilado por la larga noche de festejos en los que había participado el conductor, ante la imagen de un hombre que le pretende sacar una fotografía, se baja encabritado de su rodado y -según algunas fuentes- le pregunta enojado ¿ Que hacés «pelotudo» ?.
El funcionario judicial, Dr. Anibal Lafourcade

















