Un padre fue a exhumar los restos de su hija, fallecida en 2022, pero el ataúd no estaba. Cavaron en ocho lugares sin encontrarlo. Hace cuatro años, otra familia buscó a una beba y encontró un fémur adulto. El municipio debe explicar qué ocurre en el Cementerio Nuevo.
Un hombre se presentó este martes 1 de septiembre, a las 7:30, en el Cementerio Nuevo de Concordia para exhumar los restos de su hija, fallecida en 2022. Lo que debía ser un momento doloroso terminó convertido en una pesadilla.
Los empleados cavaron en el sitio registrado, pero el ataúd no apareció. Buscaron en otros lugares y, según la denuncia difundida, terminaron abriendo ocho pozos sin encontrar el cajón ni los restos.
Durante años, la familia llevó flores y lloró frente a una sepultura donde, al parecer, la joven nunca estuvo. Cuando el padre pidió explicaciones, nadie pudo decirle dónde estaba su hija, con lo cual, no se trata de un error administrativo menor: desapareció un cadáver que estaba bajo custodia municipal.
No es la primera vez
En julio de 2022, otra familia llegó al mismo cementerio para exhumar a Melody, una beba fallecida con apenas tres días de vida. Cuando abrieron la sepultura encontraron una bolsa con el fémur de una persona adulta, pero no el pequeño ataúd.
La entonces directora del cementerio, Claudia Otaegui, habló de un “error humano de numeración” y aseguró que los restos habían sido encontrados en una sepultura vecina.
La madre, Karina Alejandra Lescano, contradijo públicamente esa explicación. Sostuvo que el cuerpo de su hija nunca apareció y realizó una denuncia. No se conoce qué conclusión tuvo aquella investigación ni si se realizaron pericias para determinar la identidad de los restos.
Además, meses antes ya se había presentado un pedido de informes por bolsas rotas, huesos esparcidos, nichos sin identificar y graves problemas de conservación dentro del cementerio.
En 2025, el propio Concejo Deliberante reconoció que el lugar estaba sobreocupado y que el osario común se encontraba saturado, con restos mezclados que después no podían ser recuperados por sus familiares.
El municipio tiene que responder
La Ordenanza Nº 24.288 establece que la Municipalidad de Concordia ejerce el poder de policía mortuoria. Su responsabilidad comprende las inhumaciones, exhumaciones, reducciones, custodia y conservación de los cadáveres.
Por eso, el gobierno de Francisco Azcué no puede limitarse a atribuir lo ocurrido a una confusión de números o a un empleado.
Debe ordenar una investigación administrativa, preservar los libros y registros, reconstruir todos los movimientos realizados en el sector y poner la documentación a disposición de la familia y de la Justicia.
También debe explicar:
- ¿Dónde está el cuerpo?
- ¿Quién registró la inhumación de 2022?
- ¿Por qué fue necesario abrir ocho pozos?
- ¿Hubo traslados o exhumaciones no asentados?
- ¿Cuántas sepulturas pueden estar mal identificadas?
- ¿Qué ocurrió con la denuncia de Melody?
- ¿Se auditó el cementerio después del escándalo de 2022?
Una familia puede perder a una hija. Lo que no puede ocurrir es que el Estado también pierda su cuerpo. Cuatro años después de una denuncia casi idéntica, nuevamente hay un padre recorriendo excavaciones y preguntando dónde están los restos de su hija.
Esta vez no alcanza con pedir disculpas ni hablar de un error humano. Desapareció un cadáver bajo custodia municipal y alguien tiene que explicar qué pasó.



















