El municipio autorizó la demolición de la histórica casona de San Luis al 500 para construir un edificio de 12 pisos de la Mutual de Salto Grande, pese al rechazo de los órganos técnicos de patrimonio y planificación que, siempre ponen el grito en el cielo pero no ven que Concordia es una ciudad que progresa a un ritmo vertiginoso en lo que tiene que ver con la construcción y el modernismo, no ven que el modernismo, la evolución arquitectónica y demográfica de la ciudad crece el día a día, pero lo único que hacen es oponerse a la demolición porque no es de ellos porque de los contrario no habrirían la boca.
Es increíble leer los argumentos como que: «lo firmado por el secretario de Gobierno, abre un precedente que podría transformar la manzana en un conglomerado de torres, eliminando espacios verdes, alterando la ventilación, la seguridad y el carácter histórico de la zona. Señores, es modernismo no sean cabezadura, o es que son meópes obstinados en negar todo lo que es progreso para la ciudad, pero claro, se entiende, si fuera de algún proteccionista la casona que ya es un estorbo al avance arquitectónico, no dirían ni «A».
Asimismo, agregan como argumento falaz que: «la casona ubicada en San Luis al 500, entre Quintana y Alem, es uno de los últimos testimonios de la arquitectura vernácula, originaria, de mediados del siglo XIX que aún resiste en Concordia. Paredes asentadas en barro, dinteles de madera, techo de tejas a dos aguas y una estructura que, pese a sus más de 150 años, se mantiene en excelente estado. Una de las primeras casas coloniales de la ciudad catalogada como patrimonio histórico y preservable por todas las normas vigentes. Y una de las últimas. Una casa donde algunos vecinos entrados en años recordarán ver tejiendo, a través de sus ventanas, a unas hermanas de apellido Canale. Hoy su destino vuelve a quedar en manos del avance inmobiliario a costa del patrimonio y con aval político por detrás».
Es increíble que no san capaces de ver que el futuro viene pidiendo permiso en Concordia. El futuro ya llegó y está entre nosotros y al que le quepa el sayo que se lo ponga.
















