Alberto Curimá, es un reconocido militante barrial de la zona norte de nuestra ciudad. Curimá construyó un centro recreativo que está ubicado en entre Pampa Soler y vías del ferrocarril. En ese predio, durante 14 años, fue construyendo un lugar de recreación de la gurisada de la zona que incluye varios barrios con familias, muchas de ellas, muy carenciadas, pero en el albergue los chicos son contenidos porque tienen una pileta para el verano, desayunan y corren detrás de una pelota en la escuelita de fútbol.
El trabajador social comentó ante cronistas de este medio que: “yo hace 14 años que estoy acá en Pampa Soler y Sargento Cabrera. Este lugar donde tengo todo lo que fui haciendo de a poco -dijo Curimá- el terreno estaba 6 metros por debajo del nivel de la calle, era un bañado de aguas cloacales que larga un conocido negocio de acá cerca”, denunció y agregó que “de a poco fui construyendo este centro recreativo y socila, donde le doy la merienda a los chicos de la zona” además acá “tengo una escuelita de futbol con una canchita de césped sintético, todo lo hice con esfuerzo, pero gracias al gobernador Gustavo Bordet, Gracias al Ingeniero Benedetto y gracias al intendente Enrique Cresto porque ellos me dieron una gran mano”, admitió Curimá, quien acotó que “tenemos también el taller de artesanías y un montón de actividades que se hacen acá para que esos chicos, el día de mañana sean mejores”.
“Yo acá les doy una contención a una gran cantidad de chicos que son de familias numerosas, son muchos hermanos en condiciones de pobreza y lamentablemente muchos chicos que venían acá, tuvieron que dejar porque tienen que salir a vender algo en la calle para poder ayudar a su familia”, dijo Curimá con voz quebrada, al tiempo que agregó “acá en el recreativo se cultivan los valores, se cultiva el deporte, la educación, ellos se toman una leche, se toman un jugo y se comen un alfajor después de realizar actividades recreativas”, destacó y acotó que “a este sueño lo traje yo desde la Isla Maciel. Yo no me olvido que salía de abajo del puente Alvear, Nací en esa zona que cada vez que había inundaciones teníamos que correr el rancho un poco más arriba hasta llegar al costado de la ruta”, reseñó y expresó finalmente que “la vida me trajo a esta zona y le estoy devolviendo a esta gente realmente necesitada, es para que los chicos estén contenidos”, concluyó.







