Un jovencito que está en recuperación a las adicciones, contó ante cronistas de estas páginas que su vida era un calvario. Admitió que su vida era oscura y que no tenía sentido porque había empezado a consumir cuando tenía apena 9 años. “Encontré a Dios y me marcó el camino correcto”, valoró el joven que hoy tiene 23 años.
En diálogo con este medio, Joaquín Bishop, un jovencito que llegó a nuestra ciudad para someterse a una terapia de recuperación, expresó que: “yo soy de la provincia de Tucumán, vine a esta ciudad para intentar cambiar mi vida para encontrarle el lado positivo a la oscuridad en la que me encontraba. Yo era como el árbol torcido porque estoy intentando enderezarme y viéndole el lado positivo a la vida porque tenés dos lados, tenés un camino fácil y un camino difícil” y eso depende “de lo que uno intente hacer y de lo que uno intente deducir y elijas para tomar un camino distinto para tu vida”, reflexionó y agregó que “si estás pasando un mal momento, si estás pasando por una dificultad y si te encontras en tinieblas, en el sentido de las adicciones, en el sentido del alcoholismo o si simplemente necesitas una mano, nosotros estamos dispuestos a brindarlas como a mí me la brindaron en un lugar que se llama Esperanza de Vida, que abarca casi todo el país”, valoró Joaquín.
En ese mismo sentido, el joven oriundo de Tucumán, reseñó: “yo tenía apenas 9 años cuando empecé a consumir, pero un día encontré a Dios. Una noche anterior yo hablé con Dios y él me puso delante de mí a una persona que andaba vendiendo pan con un canasto, así como yo ando ahora”, recordó y comentó que “yo le había pedido a Dios una señal y esa fue la señal. Hable con Dios y él me escuchó y me sacó del infierno porque mi vida no tenía sentido y ahora estoy peleando la buena batalla”, admitió el jovencito que reconoció haber encontrado el camino de la luz.







