El impacto de la Guerra de Malvinas en el Rock Nacional

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Las principales figuras publicaban importantes discos, mientras una nueva camada de músicos nacionales aparecían con canciones que reflejaban el particular momento que se estaba viviendo en 1982.

El 2 de abril de 1982, los argentinos se desayunaron con la inesperada noticia: las tropas habían llegado a la Isla Soledad y tomaron la capital malvinense para rebautizarla como Puerto Argentino. “Inminente recuperación de las Malvinas” o “Euforia popular por la recuperación”, fueron algunos de los titulares de tapa de los principales diarios. La rendición del entonces gobernador británico, alrededor de las 9.30 de aquel día marcó el principio de la Guerra de Malvinas.

Durante el conflicto bélico, entre abril y junio, los interventores de las radios dieron la orden de no pasar música extranjera, en especial, en inglés. Esta medida fue apoyada por los oyentes que llamaban a las emisoras para protestar si se pasaban canciones en otro idioma.

Tapa de la revista Pelo sobre el momento que vivió nuestro rock por aquellos días.
Tapa de la revista Pelo sobre el momento que vivió nuestro rock por aquellos días.

Lo extraño fue que varios artistas que habían sido censurados durante la dictadura, se convirtieron en los protagonistas. De un día para el otro, la música en inglés había desaparecido. Los musicalizadores se encontraban con la dificultad de no conseguir material en español, en especial de artistas locales, por la censura de esos últimos años.

Fue un antes y un después. Un punto de inflexión. Los productores y los sellos discográficos salieron a la búsqueda de material, en especial de una nueva generación que asomaba la cabeza. De esta forma, el rock nacional ganaba una popularidad fuera de su grupo de culto y llegaba a los principales medios de comunicación. Aparecieron programas en las radios especializadas en el género al igual que en los principales canales de televisión.

“Que la guerra no me sea indiferente”

Uno de los temas que más sonó fue “Solo le pido a Dios” de León Gieco. Publicada en el álbum IV LP, de 1978, el cantante la compuso ante un conflicto por el Beagle y la posibilidad de una guerra entre Chile y Argentina. Como otras canciones del músico, fue prohibida por la dictadura militar. La situación cambió durante Malvinas. La canción se convirtió en un himno a favor de la paz. Esa misma dictadura que antes la había censurado, decidía reconocerla.

“Es algo muy desagradable, esa canción estuvo prohibida durante la dictadura y después cuando perdimos la Guerra de Malvinas la declararon de interés nacional. Me dio repugnancia por la gente que lo hizo, los militares, y dejé de cantarla por tres años hasta 1985 que regreso haciendo De Ushuaia a La Quiaca. Eso me pasó con Sólo le pido a Dios, me sentí usado, son las estupideces que hicieron estos dictadores” contó Gieco.

Luis Alberto Spinetta fue uno de los artistas que estuvo en el festival realizado en Obras, en mayo de 1982 (Foto: TN).
Luis Alberto Spinetta fue uno de los artistas que estuvo en el festival realizado en Obras, en mayo de 1982 (Foto: TN).

En qué andaban las principales figuras del rock argentino: “No bombardeen Buenos Aires”.

Semanas antes del comienzo de la Guerra, el 6 y 7 de marzo, Charly García, David Lebón, Pedro Aznar y Oscar Moro se despedían de los escenarios con Serú Girán. Aznar había decidido seguir su carrera y radicarse en los Estados Unidos para perfeccionar sus estudios.

Aquellas presentaciones quedaron registradas y vieron la luz bajo el nombre No llores por mí, Argentina, como uno de los temas de la famosa banda. Charly y Lebón seguirían con sus carreras como solistas. El primero entraría a grabar en Panda y en ION su primer disco solista de estudio Pubis angelical / Yendo de la cama al living, entre abril y junio de 1982. Toda la sensación que experimentó García sobre la Guerra quedaría registrada en temas del álbum como “No bombardeen Buenos Aires”.

https://youtube.com/watch?v=kG_noF0k9C8%3Fsi%3DmBQGJKw1Nntku7qu

Ese trabajo discográfico lo presentaría en vivo el 26 de diciembre de 1982, en el estadio de Ferro, ante 25 mil personas. Cuando sonó dicho tema, una lluvia de proyectiles de utilería destruyó la ciudad que formaba el decorado diseñado por Renata Schussheim. “No bombardeen Buenos Aires/No nos podemos defender/Los pibes de mi barrio se escondieron en los caños/Espían al cielo usan cascos, curten mambos”, cantaba Charly ante la multitud. En aquella presentación, Charly estuvo acompañado por varios de los integrantes de Los Abuelos de la Nada.

Por otro lado, su compañero en Serú, David Lebón, lanzaba su tercer trabajo en solitario El tiempo es veloz, que se grabó en plena Guerra de Malvinas.

Luis Alberto Spinetta presentaba su quinto disco de estudio llamado Kamikaze. Registrado entre febrero y marzo en los estudios del Cielito, el material vio la luz en abril, coincidiendo con el conflicto bélico. El título resignificó su contenido, con canciones que el Flaco compuso entre 1965 y 1978 y que quedaron afuera de discos de Almendra, Pescado Rabioso, Invisible o Spinetta Jade.

Las nuevas generaciones: “Será por eso que hoy estamos aquí”

Miguel Abuelo rearmó a Los Abuelos de la Nada en 1981 junto a Cachorro López, Andrés Calamaro, Daniel Melingo, Polo Corbella y Gustavo Bazterrica. Al año siguiente, entre junio y julio, la banda ingresó a los estudios Panda para grabar su disco debut con la producción de Charly García. En octubre vio la luz la placa con temas como “Sin Gamulán”, “No te enamores nunca de aquel marinero bengalí” y “Tristeza de la ciudad”, entre otros.

Charly García fue el productor del primer disco de Los Abuelos de la Nada. (Foto: Calamaro.com)
Charly García fue el productor del primer disco de Los Abuelos de la Nada. (Foto: Calamaro.com)

En su segundo álbum, publicados a fines de 1983, Los Abuelos incluyeron “Mil horas”, un tema compuesto por Andrés Calamaro y Marcelo Scornik, que se destaca con la frase “Yo tengo un cohete en el pantalón”, que mucho la relacionaron con la guerra aunque el Salmón contó que estaba inspirado en un amor platónico de la adolescencia.

Cuenta la historia que Los Twist, otras de las propuestas modernas de aquellos días, se formaron el 30 de marzo de 1982. Días antes del comienzo de la Guerra, Daniel Melingo -que tocaba el saxo con Los Abuelos de la Nada- se contactó con Pipo Cipolatti.

Los Twist posando para la tapa de la revista Pelo.
Los Twist posando para la tapa de la revista Pelo.

Al poco tiempo, Melingo conoció a Fabiana Cantilo en un viaje en colectivo y le propuso sumarse al grupo. “Fue en un viaje en La Paternal y no me la olvido más, ahí me preguntó si quería ser la cantante”, recordó a La Viola. Los Twist se sumarían a otros grupos como Soda Stereo o Sumo en la recorrida por los escenarios del under porteño.

Charly García se interesó por la banda -con un estilo marcado por letras cargadas de ironía y divertidas- y propuso grabar en tres días su disco debut, La dicha en movimiento. El material salió en octubre del año siguiente y fue todo un éxito: los jóvenes lo bailaban completo en las fiestas y en las pistas y llegó a vender más de 120 mil copias en poco tiempo.

“Mejor no hablar de ciertas cosas”

Por aquellos meses de 1982 aparecían nuevas propuestas que llegarían a tener su lugar. Un italiano, Luca Prodan, arribaba al país desde Londres para escapar de los excesos, en especial del consumo de heroína. Se refugió en Córdoba, en la localidad de El Nono, en la casa del argentino Timmy McKern, a quien había conocido mientras estudiaban en un prestigioso colegio escocés. Ya en 1981, Luca junto a Alejandro Sokol, Germán Daffunchio y Stephanie Nuttal arrancaban con la historia de Sumo.

Nuttal, una baterista inglesa, había llegado al país en octubre de 1981, luego de la invitación de Luca para sumarse a la banda. El recordado cantante había viajado por unos días a Londres para comprar equipos y se encontró con ella, quien aceptó la propuesta. Pero, el comienzo de la Guerra de Malvinas fue un problema para ella por ser inglesa y decidió regresar a Londres a pedido de su familia. Otro problema que tuvo Sumo fue que muchas de sus canciones estaban en inglés.

A fines de octubre de 1983, Sumo publicaba un casete con demos llamado “Corpiños en la Madrugada” con una tirada austera de solo 300 ejemplares. La mayoría de los temas fueron mutando a discos próximos de la banda y hasta su edición en CD en 1993. “Sentíamos que era el momento de grabar un disco, pero al no tener apoyo de ninguna discográfica , lo hicimos nosotros independientemente”, recordó Timmy.

Primera formación de Sumo con la participación de Stephania Nuttal (Foto: Wikipedia).
Primera formación de Sumo con la participación de Stephania Nuttal (Foto: Wikipedia).

“Tenés que comprender que no puse tus miedos”

En el barrio porteño de Núñez, en marzo de 1982, tres jóvenes ensayaban bajo el nombre de Soda Stereo marcados por el ritmo de la new wave. Gustavo Cerati y Zeta Bosio se habían conocido unos años antes, en 1979, en un aula de la Universidad del Salvador, cuando estudiaban la carrera de Publicidad. Charly Alberti llegaría por medio de una de las hermanas de Cerati.

“Era 1982, pleno conflicto y Guerra de Malvinas. Yo trabajaba en una agencia de publicidad como junior. Había estudiado con Zeta y teníamos asignaturas en común, pero más nos unía la música”, contó Cerati sobre los inicios del grupo. La banda actuaría por primera vez en vivo en diciembre de ese año, en el cumpleaños de Alfredo Lois, encargado de la imagen y director de varios videos de Soda Stereo, para un selecto grupo de 15 personas.

Antes de la presentación del trío en Viña del Mar de 1987, una periodista de la televisión chilena le preguntó a la banda si habían surgido como consecuencia de la Guerra de las Malvinas. “No como causa de eso. Nosotros ya venimos trabajando, pero durante la Guerra empezaron a pasar en las radios música argentina y nosotros mandamos nuestro casete. Eso sirvió para que sea conocido. No me gustaría para nada que fuera un resultado de eso y no creo que lo sea. Me parece que es un gran delirio del cual nunca nos vamos a reponer mentalmente y que tiene muy poco que ver con lo que queremos hacer nosotros”, respondió Cerati.

Soda Stereo en un descanso después de un ensayo.
Soda Stereo en un descanso después de un ensayo.

El primer disco de Soda salió en agosto de 1984. Uno de los éxitos fue “Trátame suavemente”, una composición perteneciente a Daniel Melero. “Alguien me ha dicho que la soledad se esconde tras tus ojos. Y que tu blusa atora sentimientos que respiras”, arranca la letra del tema.

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Melero la escribió para incluirla en el primer trabajo de su grupo Los Encargados. Como el material no salió, el cantante se la ofreció a sus amigos de Soda Stereo. “La compuse durante un discurso de Galtieri, en plena Guerra. Está cruzada con esos amores que uno tiene . Más bien un conflicto que una pasión. Habla del péndulo donde el amor pasa al odio y hace muy mal al estómago”, sostuvo sobre su creación.

“Han sacrificado jóvenes terneros”

Otra de las propuestas jóvenes de la época fue Virus. La banda platense liderada por Federico Moura había lanzado su debut en 1981, Wadu Wadu, con una propuesta sonora y estética novedosa -resistida en un principio por una parte de público- marcada por letras con un toque de ironía.

“Han sacrificado jóvenes terneros para preparar una cena oficial/se ha autorizado un montón de dinero, pero prometen un menú magistral”, cantaba Federico en “El banquete”, un tema que hace referencia a Malvinas. “Habla de lo que pasaba en ese momento, cuando estaban llamando a toda la gente a apoyar la Guerra de Malvinas…Lo que pasaba de verdad era que la juventud estaba apaleada y las cosas que se hacían eran subterráneas”, explicó Roberto Jacoby, autor de la letra, en el libro “Virus, Una generación”.

“Habíamos cambiado de sello discográfico. Dejamos CBS y nos fuimos con Daniel Grinbank. Salíamos del primer disco y estábamos muy metidos en la música y apareció el tema de la guerra. Una época muy confusa para todos. Nuestra generación creció escuchando música en inglés. Sé que estuvo la cuestión de la prohibición, pero no le dimos mucha pelota. Por el otro lado, se decía que estaba bueno para que las bandas argentinas despegaran internacionalmente”, describió Mario Serra, baterista de Virus, a La Viola después de 42 años.

El grupo, junto a pocos otros como Los Violadores, se negaron a participar del Festival de la Solidaridad Latinoamericana, el 16 de mayo de 1982. Federico Moura contó en el programa de Juan Alberto Badia que por una lesión de Serra no podían actuar. Una excusa para no ir. “Federico inventó que me había roto un dedo”, contó Serra.

“El festival se hizo supuestamente para juntar y mandar dinero junto con ropa y víveres a los soldados. Los grupos que estuvieron lo hicieron de buena fe. Nosotros que vivimos en primera persona la moral militar del momento al tener un hermano desaparecido”, explicó Marcelo Moura, tecladista y cantante de Virus a La Viola. “Cuanto antes se terminaba la guerra era mejor. Estaban muriendo los pibes”, completó el guitarrista Julio Moura.

Festival de la Solidaridad Latinoamericana se realizó en la cancha de rugby del club Obras Sanitarias. Los músicos más importantes de nuestro rock estuvieron en el escenario. A lo largo de cuatro horas, más de 60 mil personas se reunieron en nombre de la paz.

Ricardo Soulé, Edelmiro Molinari, Dúo Fantasía, Dulce 16, Pappo, Rubén Rada, Juan Carlos Baglietto, Piero, Zas (Miguel Mateos), Litto Nebbia, Spinetta, Nito Mestre, León Gieco, Charly García y David Lebón, entre otros, participaron del evento que tuvo el objetivo de juntar alimentos y abrigos para los soldados argentinos que combatían y buscó también expresar la solidaridad latinoamericana a raíz del conflicto.

La iniciativa le llegó a los managers Oscar López, Daniel Grinbank y Pity Irrunigarro. Luego de varios cambios de locaciones, y ante la demanda de público, se decidió hacerlo en Obras. Durante la semana previa fue un desfile constante de personas que se acercaron a Obras para retirar las entradas a cambio de la donación. Según los medios de la época, lo recaudado llenó cincuenta camiones dejando en claro el espíritu solidario de la gente joven.

El rock nacional demostró su poder de convocatoria y que el público legitimó con su participación. “Para algunos fue una sorpresa, pero esos fueron los menos. Después de casi veinte años de existencia, casi nadie duda de la legitimidad de la música de rock local como expresión de multitudinaria de la cultura argentina. Y esa identidad que le pertenece en forma inapelable fue refrendada por la presencia del público que adhirieron al llamado al reconocimiento por la solidaridad latinoamericana hacía nuestro país”, describió la revista Pelo, emblema por aquellos días del rock.

Tapa de la revista Pelo con la cobertura del festival.
Tapa de la revista Pelo con la cobertura del festival.

“Para los rockeros instalados, los punks y Los Violadores en especial, representábamos la peste, los que entraron por la ventana y quemaron toda lo que ellos habían juntado y acomodado. Excepto Gieco y Spinetta, ninguno hizo una autocrítica del estigma que nos enchufaron en el festival de la solidaridad por Malvinas en el que solo Virus y nosotros nos negamos a participar. Después se infló todo”, describió Pil Trafa, cantante de Los Violadores en el libro “Más allá del bien y del mal” que escribió junto a Juan Carlos Kreimer“Parecía una vergüenza que la misma generación hippie, la del pacifismo y hagamos el amor y no la guerra terminaría apoyando una guerra que de tan fraternal fue fratricida. Se regalaban muchos pulóveres de colores chillones para usar en la nieve. Si en la guerra hay una ley para respetar es el camuflarse”, agregó.

A su vez, durante la Guerra de Malvinas, Los Violadores ingresaron al estudio para darle vida a su primer material. El productor fue Michel Peyronel, baterista de Riff. “Se grabó entre mayo y junio de 1982. Las voces se retocaron en octubre. No hubo muchos arreglos. Michel nos vio que nos queríamos llevar el mundo por delante, teníamos mucha bronca por la situación que se vivía así que decidió no cambiar nada. Tocamos unas sillas metálicas en un tema y cambió algunas cosas en ‘Mujeres vengan a mí’. Era un estudio con una consola de ocho canales así que teníamos que comprimir mucho. Llegué a doblar las voces”, recordó en una entrevista en 2013 con La Viola su cantante Pil Trafa. Los primeros pasos del grupo fueron en 1981 en pequeños locales y marginados de los medios de difusión. En aquel disco debut, la banda se destacó como “Mirando la guerra por TV”, “Guerra total” o “Represión”. Signos de aquel tiempo.

Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota venían levantando su popularidad desde fines de los ‘70. La banda llevaba cada vez más público en sus presentaciones. En abril de 1982, Los Redondos grabaron un demo profesional en los estudios de la compañía discográfica internacional RCA.

En el lado A estaban los temas de estudio mientras que en el B las canciones del Festival Pan Caliente. “Nene, nena”, “Un tal Brigitte Bardot”, “Mariposa Pontiac”, “Superlógico” (con los coros de Las Bay Biscuits” y “Pura suerte” estuvieron en el material que tuvo una muy buena recepción por parte del público y que sonó en varias radios.

Sumo y Los Redondos, la explosión del under (Revista Pelo 1985).
Sumo y Los Redondos, la explosión del under (Revista Pelo 1985).

El 21 de septiembre de 1982, como festejo de la primavera en el estadio de GEBA, Los Redondos hicieron su único recital sin el Indio Solari como cantante. Fue Luca Prodan quien ocupó su lugar. Según cuenta la historia, el Indio Solari no quería presentarse de día junto a otros artistas. Su primer disco Gulp! llegaría en 1985.

La Torre, con Patricia Sosa como cantante, tomaría forma en 1981 cuando grabaron sus primeros demos. El trabajo debut homónimo de la banda saldría en junio de 1982. En septiembre llegaría su debut sobre los escenarios y en noviembre del mismo año sería uno de los nombres del festival B.A. Rock IV. El tema “Colapso nervioso” se convertiría en un éxito y sonaría en todas las radios.

“Hay oxígeno vencido en esta farsa de la paz”

En octubre de 1982, Riff publicó su tercer disco de estudio bajo el nombre de ContenidosPappo, Boff, Vitico y Michel Peyronel consolidaban su lugar dentro del rock pesado local con temas como “Susy Cadillac”, “Mal romance”, “Pantalla del mundo nuevo” y “Héroes del asfalto”, entre otros.

Según trascendió, el título del álbum hace referencia al clima social que se vivía por aquel entonces, poco después de la Guerra de Malvinas. “Hay que tener en cuenta que la gente aquí estuvo muy apretada y la mayoría de los grupos fueron cómplices del ‘apriete’ porque enseñaban a pedir paz, a pedirle a Dios, a que no bombardeen Barrio Norte. Esos tipos amansaron a la gente. Quisieron enseñar la moral cuando todo lo que pasaba era lo más amoral que había”, describió Peyronel en una entrevista a la revista Pelo.

Pappo, en acción con Riff sobre el escenario (Tapa: revista Pelo).
Pappo, en acción con Riff sobre el escenario (Tapa: revista Pelo).

Por su parte, Pappo fue más crítico: “Creo que el rock aquí no existe. Me acuerdo cuando el rock era rebelión y nosotros éramos rebeldes. Nos vestíamos distinto, nos dejábamos el pelo largo. Teníamos una imagen distinta. Y la imagen siempre es importante. Yo hace diez años que uso cuero porque mi forma de ser es una onda heavy. A mí no me gusta pavear y tomar mate. Mi onda es heavy”.

“Yo sé que a pesar de todo; la lucha es desigual”

En el caso de Zas, la banda liderada por Miguel Mateos, lanzaba su primer disco en dicho año, homónimo, con temas como “Va por vos, para vos”. Un año antes, el grupo había sido telonero de Queen en Vélez. Durante la guerra, Mateos compuso canciones que formarían parte de su segundo material discográfico Huevos. En el invierno del ‘82, los integrantes ingresaron a los estudio Music Hall para registrar estas nuevas canciones que verían la luz al año siguiente.

Mateos reflejó ese momento difícil que vivía en el país, principalmente en el tema que le da nombre al disco. “Yo sé que a pesar de todo/La lucha es desigual/Hoy te convocan a la plaza/Y mañana te la dan”, dice en una de sus estrofas. “Huevos, en la cocina hacen falta huevos” remata el estribillo que en los shows en vivo se cambió la letra por “Huevos, en la Argentina hace falta huevos”.

“Yo voy a ver si se me pasa el dolor”

En aquel año bélico, Celeste Carballo lanzaría su primer disco, Me vuelvo cada día más loca. Esa placa fue el primer álbum de rock argentino, grabado por una mujer, en ser disco de oro antes de su lanzamiento. El tema que le da nombre al trabajo nació en plena guerra de Malvinas.

La cantante recordó que el tema nació como una propuesta a la situación que vivía el país por aquellos años. “‘Me vuelvo cada día más loca’ nace en plena Guerra. Toda mi familia vivía en Devoto y yo ya había comprado mi departamento en San Telmo. Un día estaba volviendo de la casa de mi hermana y, en esa época, oscurecían las calles”, contó la cantante en una entrevista en el programa de televisión “Los Mammones”.

https://youtube.com/watch?v=z3YOamCFKjM%3Fsi%3DOFLk3rS-BdkDhA4_

“Cuando bajé en Plaza de Mayo, no veía nada, iba caminando por la mitad, no sabía por dónde iba y tenía que caminar varias cuadras”, continuó. Al llegar a su departamento, subió hasta el tercer piso y escuchó una ráfaga de tiros en la puerta del edificio.

“Esto es una locura. Pensé ‘¿esto es así o es que yo me estoy volviendo cada día más loca?’. No puede ser normal, no puede estar bien. Es una locura”, completó sobre la historia.

Pappo, David Lebón, Nito Mestre, Leo Sujatovich y Oscar Moro, entre otros, participaron de la grabación. Carballo presentó el disco en el Teatro Coliseo, el 10 y 11 de diciembre de 1982. Aquel debut se destacó por otras canciones como “Es la vida que me alcanza”, “Querido Coronel Pringles” y una versión de “Desconfío” de Pappo.

Celeste Carballo fotografiada en una entrevista en la revista Pelo, en 1983.
Celeste Carballo fotografiada en una entrevista en la revista Pelo, en 1983.

La llegada de la trova rosarina: “Mi vida es una hoja en blanco”

Un 14 de mayo de 1982, Juan Carlos Baglietto sorprendió al público porteño con un recital en el estadio de Obras. Las grandes canciones de Fito Páez, Abonizio, Fandermole, Lalo de los Santos y Rubén Goldín, entre otros, sonaban en el templo del rock.

Los artistas rosarinos lograban un lugar dentro del panorama local y publicaban su primer disco Tiempos difíciles. Fue todo un éxito: disco de Oro en poco tiempo, 30 mil copias vendidas en el primer mes. Un puñado de grandes canciones que se sumaron rápidamente al cancionero popular.

https://youtube.com/watch?v=4yU2e5glmtk%3Fsi%3DCBCrBkD9wvib_4su

“Lo recuerdo con mucho cariño, fue un disco que nos permitió llegar al corazón de la gente. No fue fácil, llevó un tiempo. No todo fue alegría, a lo largo de esta carrera, también tuvimos muchos sinsabores. Pero lo principal es el reconocimiento del público después de tantos años”, le contó Juan Carlos Baglietto a La Viola sobre aquella primera experiencia. En la película, “Los chicos de la guerra”, dirigida por Bebe Kamin, aparece un fragmento de un recital del cantante.

“Tanques, aviones, barcos y municiones”

Alejandro Lerner publicaba su primer disco en 1983 llamado Todo a pulmón, que tenía temas como “La isla de la buena memoria”. “La compuse en contra de la guerra. Tenía el coraje que te da la irreverencia de la juventud. El rock estaba cargado del resentimiento que generó la dictadura militar. Eran expresiones de la juventud que la tenían encadenada. Fue como una canilla que tenés cerrada mucho tiempo y cuando la abrís lo primero que sale es mugre. Ante de la llegada de la democracia, el que hizo un poco de punta fue el rock nacional”, destacó el músico y compositor en diálogo con La Viola.

Raúl Porchetto fue otro de los artistas que se sensibilizó con la crudeza de la guerra. En 1983 lanzó “Reina Madre”, donde el autor se puso en la piel de un soldado inglés. Un hombre que tiene que viajar miles de kilómetros a una tierra desconocida para luchar en una guerra que no es de él. “Pero madre, ¿Qué está pasando acá? Son igual a mí y aman este lugar, tan lejos de casa, que ni el nombre recuerdo”, dice una de las estrofas.

Una bisagra para nuestra música joven. Artistas que aquellos chicos cantaban en el frente de batalla. Todo sonaba distinto en las radios; eran los mismos locutores, los mismos programas, las mismas publicidades, pero con otra música.

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