El 22 pasado comenzó la Cuaresma, es el tiempo litúrgico del calendario cristiano destinado a la preparación espiritual de la fiesta de la Pascua, se trata de seis semanas de purificación e iluminación interna. Se celebra en las Iglesias católica, Iglesia Luterana, copta, ortodoxa, anglicana, incluyendo algunas evangélicas, aunque con inicios y duraciones distintas.
En este sentido, cronistas de estas páginas entrevistaron al presbítero José Zabaletta, párroco de la parroquia Pompeya, quien recomendó de qué manera hay que celebrar la cuaresma como preparación para la Semana Santa.
En diálogo con cronistas de El Sol-Tele5, el sacerdote Zabaletta explicó que: “este el tiempo litúrgico más fuerte preparándonos para la Semana Santa, es el misterio más importante de la vida cristiana porque ese niño que nació en Belén, hecho hombre se entrega a la cruz, resucita y luego envía el Espíritu Santo para que los apóstoles siguieran su misión hasta el fin de los tiempos” entonces “es un tiempo donde la luz profunda tiene que ser un Cristo resucitado porque, Jesús ya venció en la cruz el pecado, demonio y la muerte que son los peores males del ser humano”, puntualizó el religioso.
Asimismo, El sacerdote comentó que: “la experiencia espiritual a la que estamos invitados es incorporarnos cada uno desde nuestras cruces nuestros dolores, nuestros pecados, incorporarnos en el corazón de Jesús y compartir con él esta historia de la salvación” por lo tanto “la historia de la salvación universal se hace de manera concreta en cada persona” con lo cual “cada uno a nuestra manera tenemos que vivir nuestra propia historia de salvación incorporándonos a este proyecto” entonces “este es un momento donde el amor de Dios nos tiene que llevar a distintos caminos que nos ofrece la Iglesia como, mayor oración, mayor penitencia con el ayuno y limosna” porque esto “es una síntesis porque la oración nos ayuda a reubicarnos con Dios como hijos de Dios” en tanto que “la limosna nos hace pensar en el prójimo porque todo aquello que podamos hacerle el bien al prójimo, también nos ordena en este sentido” por lo tanto “el ayuno nos ordena interiormente de manera espiritual, moral y la penitencia no se restringe al hecho de no comer carne, la penitencia es hacer algo que realmente nos cueste”, puntualizó finalmente el sacerdote.









