El 1 de junio de 1926 nacía en Los Ángeles, Estados Unidos, una de las mujeres más emblemáticas del siglo XX. Con el tiempo, su imagen trascendería el cine, la moda y la cultura popular para convertirse en un símbolo universal de belleza, glamour y misterio. Ese día llegaba al mundo Marilyn Monroe.
Su verdadero nombre era Norma Jeane Mortenson. Su infancia estuvo marcada por las dificultades y la inestabilidad. Hija de Gladys Pearl Baker, quien atravesaba una compleja situación económica y personal, fue entregada en adopción poco después de nacer y criada por Albert e Ida Bolender. A lo largo de sus primeros años pasó por distintos hogares sustitutos y sufrió situaciones de abuso que dejaron profundas huellas en su vida.
A los 16 años contrajo matrimonio con James Dougherty, un joven policía de 21 años. Sin embargo, el destino le tenía reservado un camino muy diferente. Durante la Segunda Guerra Mundial trabajó en una fábrica de municiones en Burbank, donde fue descubierta por un fotógrafo que realizaba una producción para una publicación destinada a las fuerzas armadas. Aquellas imágenes llamaron rápidamente la atención y le abrieron las puertas del mundo del modelaje.
Finalizada la guerra, fue contratada por la 20th Century Studios. En ese momento adoptó el nombre artístico de Marilyn Monroe, una decisión que marcaría el inicio de una carrera meteórica. Su popularidad creció rápidamente gracias a su carisma, su presencia frente a las cámaras y una personalidad que cautivó al público.
Durante la década de 1950 protagonizó numerosos éxitos cinematográficos. En 1953 alcanzó uno de los momentos más importantes de su carrera con la película Niagara, su primer gran papel protagónico. Ese mismo año apareció en la primera edición de Playboy, consolidando una imagen que la transformó en una de las mujeres más famosas del planeta.
Sin embargo, detrás del brillo de Hollywood se ocultaba una realidad mucho más compleja. A comienzos de la década de 1960 comenzó a padecer problemas de insomnio y una creciente dependencia de los barbitúricos, situación que derivó en varias internaciones y un progresivo deterioro de su salud.
El 5 de agosto de 1962, con apenas 36 años, Marilyn Monroe fue hallada muerta en su residencia de Los Ángeles. La investigación concluyó que se trató de una sobredosis de medicamentos catalogada como un «posible suicidio». No obstante, las circunstancias que rodearon su fallecimiento alimentaron durante décadas teorías y especulaciones vinculadas a sus relaciones con figuras de poder como John F. Kennedy y a supuestos secretos que habría conocido en los círculos políticos y artísticos de la época.














