La declaración jurada anual 2025 de Adán Bahl informa $583.407.622,53 al inicio del año y $246.038.844,92 al cierre. Son $337.368.777,61 menos: una caída del 57,83%. El formulario cierra matemáticamente, pero abre preguntas políticas sobre la valuación, la liquidación de inversiones, la venta de un campo y la diferencia con la declaración inicial que había presentado apenas siete meses antes.
Adán Bahl declaró bajo juramento que terminó 2025 con menos de la mitad del patrimonio con el que había comenzado el año. No es una interpretación de La Caldera ni un cálculo construido con rumores: surge de la página 8 de su propia declaración jurada anual.
Al inicio del período informó bienes, depósitos y dinero por $583.407.622,53. Al cierre consignó $246.038.844,92. La diferencia es de $337.368.777,61, equivalente al 57,83% del patrimonio inicial. Dicho de otro modo: el patrimonio inicial equivalía a 2,37 patrimonios finales.
El senador que integra las comisiones de Economía Nacional e Inversión y de Justicia y Asuntos Penales debe explicar con precisión cómo se produjo semejante transformación. La transparencia no consiste en subir once páginas a un portal: consiste en que esas once páginas puedan entenderse.
La precisión que Bahl no puede usar como escapatoria
La caída no puede titularse honestamente como producida “desde que asumió como senador”. Bahl ingresó al Senado el 10 de diciembre de 2025, mientras que la declaración anual compara la apertura y el cierre de todo el año calendario. La mayor parte del período transcurrió antes de su asunción.
Pero esa precisión no reduce el problema. Lo vuelve más concreto: Bahl debe explicar qué ocurrió durante 2025 con más de 337 millones de pesos declarados al comienzo del ejercicio y por qué dos presentaciones referidas al mismo patrimonio arrojan fotos diferentes.
Tres cifras para una misma fortuna
- $583.407.622,53: bienes, depósitos y dinero al inicio de 2025 según la declaración anual presentada el 26 de agosto de 2026.
- $231.857.521: patrimonio informado en la declaración inicial presentada el 6 de enero de 2026, después de asumir como senador.
- $246.038.844,92: patrimonio al cierre de 2025 según la declaración anual.
La declaración anual y la inicial no son formularios idénticos ni deben sumarse como si fueran movimientos de una cuenta bancaria. Sin embargo, la comparación deja una pregunta objetiva: ¿por qué la presentación inicial arrojó $231,86 millones y la anual cerró el mismo año con $246,04 millones? La diferencia es de $14.181.323,92, un 6,12% más en la fotografía anual posterior.
La Oficina Anticorrupción debería informar qué criterio de valuación, fecha de corte o rectificación explica esa diferencia. Y Bahl debería hacerlo antes de que se lo pidan.
La explicación contable: una “diferencia de valuación” de $379,6 millones
El formulario anual incluye una conciliación patrimonial. Allí aparece una diferencia de valuación negativa de $379.600.851,90. También consigna $74.184.270,22 de ingresos netos del trabajo y otras rentas, $37.162.764 de ingresos no alcanzados por Ganancias, $66.795.800 de gastos personales y $2.319.159,93 de gastos y deducciones vinculados con ingresos exentos o no alcanzados.
La cuenta cierra. Lo que no cuenta la planilla es la historia económica completa detrás de esa cifra gigantesca. “Diferencia de valuación” no responde por sí sola qué activos fueron vendidos, a qué precio, en qué fecha, con qué resultado y dónde quedó registrado el producido.
Una cartera internacional que se apaga
Al comienzo de 2025, la declaración anual muestra una cartera de títulos y acciones en Estados Unidos por aproximadamente $418,7 millones. Aparecen Tesla, ARK Innovation, iShares MSCI Brazil, Barrick Gold y Eli Lilly, además de tres posiciones descriptas solamente como “Acciones” y dos como “ETF”.
Al cierre, la mayoría de esas posiciones figura en cero. Eso no autoriza a decir que Bahl perdió todo ese dinero: un saldo final cero también puede significar venta o liquidación. Precisamente por eso la pregunta es inevitable: ¿cuándo se desprendió de esos activos, cuánto cobró, cuál fue el resultado y cómo se incorporó el producido al patrimonio final?
Bitcoin y Ethereum: no son monedas directas, son instrumentos financieros
La documentación no prueba que Bahl posea bitcoin o ether de manera directa. Lo que declara son instrumentos bursátiles vinculados con esas criptomonedas: IBIT, asociado a bitcoin, y ETHA, asociado a ether.
En la declaración inicial sumaban $37.347.315,52. En la anual, al cierre, totalizan $33.522.565: $21.362.970 en ETHA y $12.159.595 en IBIT. El descenso es de $3.824.750,52. Llamar a esto “bitcoin de Bahl” sería impreciso; ocultar que destinó decenas de millones a vehículos financieros ligados a cripto también lo sería.
Los dólares ahora tienen cantidad
La declaración anual elimina otra ambigüedad de la presentación inicial: diferencia la cantidad de moneda extranjera de su valuación en pesos. Al cierre aparecen 13.239,05 dólares en una caja de ahorro, 18.000 dólares en efectivo, 1.349,95 dólares en otra cuenta, 127,21 dólares en otro depósito y un centavo de dólar en el exterior. En total, aproximadamente 32.716,22 dólares.
Los importes ubicados en la última columna del formulario están expresados en pesos; la cantidad de dólares aparece dentro de la descripción de cada activo.
Campo vendido, dos créditos por cobrar
La anual identifica un inmueble rural en Raíces, Entre Ríos, de 63.684,30 metros cuadrados y 50% de titularidad. Al cierre su valuación figura en cero. A la vez aparecen dos créditos denominados “Saldo venta de campo”, de $25.305.000 cada uno. En conjunto: $50.610.000.
La declaración inicial había mostrado un crédito más genérico —“Saldo a cobrar vta act real”— por $49.290.150. La similitud económica merece una explicación documental: fecha de la operación, precio total, identificación del bien vendido, condiciones de pago y relación exacta entre ambos registros.
Amarok, embarcaciones e inmuebles de alquiler
Al cierre se mantiene una Volkswagen Amarok Highline modelo 2019, ingresada al patrimonio en enero de 2024 y valuada en $27.560.000.
También aparecen tres embarcaciones: NFJ18, con valor cero; BAREFOOT, valuada en $740.000; y SEA Doo, también con valor cero. En la declaración inicial las embarcaciones sumaban $2.623.200. Que dos bienes permanezcan declarados con valor cero exige distinguir entre existencia registral y valuación fiscal: no desaparecieron necesariamente, pero el formulario tampoco explica por qué no tienen valor.
Los inmuebles de cierre incluyen una casa habitación y tres propiedades con destino “alquiler/contraprestación”. Sin embargo, la renta del suelo aparece en cero. Puede existir una explicación impositiva o temporal, pero debe ser expuesta: ¿estaban efectivamente alquilados, estuvieron desocupados o los ingresos se declararon bajo otro concepto?
Ingresos, gastos y deuda cero
Bahl declaró ingresos brutos del trabajo personal por $77.174.399,98, ingresos netos del trabajo y otras rentas por $74.184.270,22, y gastos personales por $66.795.800. No informó deudas ni al inicio ni al cierre.
Es decir: la fortuna cayó 337 millones en un año en el que registró más de 77 millones de ingresos laborales, más de 37 millones de ingresos no alcanzados por Ganancias y ninguna deuda. La conciliación formal existe. La explicación pública todavía no.
Las preguntas que el senador debe contestar
- ¿Qué operaciones concretas integran la diferencia de valuación negativa de $379.600.851,90?
- ¿Cuándo y a qué precio vendió o liquidó las posiciones en acciones y ETF de Estados Unidos que al cierre figuran en cero?
- ¿Dónde se refleja el producido de esas operaciones y cuál fue la ganancia o pérdida realizada?
- ¿Qué explica los $14.181.323,92 de diferencia entre la declaración inicial y el cierre de la anual?
- ¿Qué campo fue vendido, cuál fue el precio total y por qué aparecen dos créditos de $25.305.000?
- ¿Por qué los inmuebles destinados a alquiler no generan renta del suelo declarada?
- ¿Por qué dos embarcaciones figuran con valor cero aunque permanecen dentro del patrimonio?
Bahl no está obligado a ser pobre por haber trabajado en el Estado. Sí está obligado, como cualquier funcionario, a explicar de manera completa y comprensible el origen, la transformación y el destino de su patrimonio. Cuanto más extraordinarios son los números, menos alcanza con esconderse detrás de una casilla contable.
La Caldera publica las dos declaraciones completas para que cualquier lector pueda controlar los números. La dureza no está en el adjetivo: está en poner el documento sobre la mesa. (LA CALDERA)



















